EL VIAJE DEL CÁNCER

EL VIAJE DEL CÁNCER

El viaje del cáncer: Derechos de los pacientes

¿Qué aspectos son importantes en la comunicación con el profesional?

Nuestra misión es proporcionar, antes y después; prevención, educación, información y diagnóstico; para los pacientes con Cáncer de Mama y Cáncer de Cuello Uterino. Misión que ayudará a mejorar la autoestima, la rehabilitación y el cuidado médico de las personas. ¿Qué aspectos son importantes en la comunicación con el profesional? Conocer los factores y aspectos vinculados a nuestra condición de salud es indispensable a la hora de realizar un mejor manejo de la misma, especialmente  en lo que se refiere a la orientación por parte de los profesionales de salud durante el proceso del diagnóstico o el tratamiento. Pero para ello es fundamental tener un adecuado nivel de comunicación con ellos que favorezca una relación destinada a facilitar una buena comunicación.  El primer paso para conseguirlo es identificar el equipo de profesionales de la salud (médicos, enfermeros, psicólogos, fisioterapeutas entre otros) que están  implicados en nuestra atención y seguimiento, y que nos pueden ayudar. Hablando con su profesional sanitario de... (en función del rol: enfermería, profesional de medicina, etc) El médico de atención primaria, nuestro profesional de salud del centro de atención primaria, es un miembro clave del equipo de atención de cara a a mejorar nuestro estado de salud. Con este profesional de la medicina así como con el de enfermería, es con el que tenemos más proximidad y confianza, pudiendo compartir con él nuestra situación y buscar consejo y apoyo. El profesional puede ayudarnos a orientarnos e informarnos de qué pasos debemos seguir y acompañarnos en todo el proceso de promoción y mejora de nuestra condición de salud.. Al mismo tiempo, es el profesional con quien podemos compartir nuestras inquietudes, problemáticas y estado de ánimo. No hablar abiertamente de lo que nos preocupa, o cómo nos sentimos, puede ser perjudicial para detectar problemas en relación a nuestra salud, o encontrar soluciones que mejoren nuestra calidad de vida.

¿Qué es el derecho a la información?

Según el primer principio expresado en la Ley 29414 que establece los Derechos de las Personas Usuarias de los Servicios de Salud, éstos necesitan información de calidad contrastada según criterios de acreditación explícitos, y proporcionada por profesionales, preferentemente médicos. Este principio contempla el respeto a la pluralidad de las diversas fuentes y agentes de información. A su vez, en términos de consumo de la información, este punto de la Ley expresa la necesidad de que las informaciones sean producidas en un lenguaje inteligible y adaptado a la capacidad de entendimiento de los pacientes. Los pacientes necesitan información diversa, sobre su condición de salud y los tratamientos disponibles, precisan de consejos para actuar con efectividad o reducir los efectos secundarios en su cuidado, requieren de información sobre los síntomas de su enfermedad y consejos para mitigarlos, entre otras muchas informaciones. La información es un derecho básico al que los ciudadanos deben tener fácil acceso, mediante la consulta a su médico y el uso de fuentes de información adicionales como Internet, revistas, programas de televisión, redes sociales, etc.  La autonomía del paciente es la manifestación de la libertad humana y el reconocimiento de su dignidad y valor de la persona, tal y como ha sido plasmada en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. En el ámbito de la salud el derecho a decidir libremente fue incorporado a la Ley General de Salud, otorgando un ámbito de libertad que abre al paciente un conjunto de derechos que obtienen su correspondiente protección, mediante la imposición de obligaciones a los centros sanitarios, que se insertan en el desarrollo de la correcta prestación. Esta incluye no solo la apropiada prestación técnica, sino también el deber de información y respeto a las decisiones adoptadas por el paciente libre y voluntariamente. El derecho a la información asistencial Comprende el derecho del paciente a conocer, con ocasión de cualquier actuación en el ámbito de su salud, de toda la información disponible sobre la misma, y a que se respete su derecho a no ser informado. La información debe proporcionarse verbalmente dejando constancia en la historia clínica, y comprende como mínimo, la finalidad y naturaleza de cada intervención, sus riesgos y sus consecuencias. Esta información debe ser verdadera, y debe comunicarse al paciente de forma comprensible y adecuada a sus necesidades, con el objeto de que éste pueda tomar las decisiones referentes a su salud de acuerdo con su libre y propia voluntad. La finalidad última de esta información es precisamente que el paciente pueda decidir libremente, hacer uso o no de los procedimientos que la técnica ofrece en cada momento. El deber de ofrecer esta información, adecuada, veraz y suficiente, corresponde al médico responsable del paciente. En este sentido, existe un cuerpo doctrinal abundante en la Jurisprudencia del Tribunal Supremo que exige unos mínimos a esta información, pero que también destaca la necesidad de una información comprensible y apropiada al paciente, que no incurra en excesos que puedan resultar perjudiciales para el paciente dificultando, a la postre, una toma de decisiones. Este derecho-deber de información, que tiene como sujetos al paciente y al médico responsable de éste, tiene como fin potenciar y preservar de forma eficaz la autonomía del paciente, y que la decisión acerca de la intervención médica esté guiada por la propia voluntad del usuario, en el marco de un proceso médico que ofrezca toda la información y alternativas disponibles. El derecho a la información corresponde al paciente, pero también deben ser informadas las personas vinculadas a él por razones familiares o de hecho, en la medida que el paciente lo permita de manera expresa o tácita. Quiere ello decir, que puede el paciente negarse a una divulgación de la información sanitaria que le atañe en el ámbito familiar. La información al paciente se extiende incluso a los supuestos de incapacidad, en cuyo caso la Ley expresamente prevé que la información se preste al incapaz de modo adecuado a sus posibilidades de comprensión y que se informe también a su representante legal.

¿Cómo puedo planificar mi salud?

Tanto si una persona padece o no una condición crónica de salud, tiene la capacidad para superar situaciones difíciles y tomar acción ya sea en el cuidado de su salud (siguiendo una dieta saludable y realizando ejercicio físico regularmente, acudiendo a las visitas médicas que tenga programadas, manifestando los problemas que tiene para seguir los tratamientos, resolviendo las preguntas que se le planteen sobre su estado de salud, pidiendo ayuda en su entorno, implicándose en el control de su enfermedad o la de un familiar, o realizando actividades que le hagan sentir bien. Sin embargo, en ocasiones es más difícil realizar cambios permanentes que mejoren nuestro autocuidado y es necesario tomar consciencia de la importancia de nuestro rol en el cuidado de nuestra salud.  La implicación en el seguimiento de chequeos periódicos, participar activamente en el seguimiento de los tratamientos o la toma de decisiones, entre otros aspectos, son algunos aspectos en los que debemos ir trabajando para mejorar nuestro grado de empoderamiento con la complicidad de los profesionales de salud.   Mi agenda de salud Habituarse a llevar una agenda de salud, especialmente cuando se padece una enfermedad crónica, puede ser de gran ayuda para recordar aquellos aspectos relacionados con nuestra salud que vamos experimentado, para que cuando tengamos visita con nuestro profesional de salud nos ayude a recordar y plantear nuestras preguntas o dudas, o le podamos comunicar cualquier aspecto que sea relevante. Pese a que existen los historiales médicos electrónicos, estos no siempre están disponibles, especialmente cuando viajamos fuera de nuestra comunidad autónoma. Llevar la agenda de salud puede ser de ayuda para llevar un registro detallado de aquellos aspectos de salud importantes. Por otro lado, puede ser de ayuda en caso que ocurra un percance y la persona que nos acompañe desconozca aspectos importantes de nuestro estado de salud o la medicación que estamos tomando. Las agendas de salud pueden tener las siguientes secciones:
  • Recordatorio de mi historial médico: este apartado resume todas las condiciones de salud que he tenido (crónicas y agudas que sean relevantes), hospitalizaciones e intervenciones quirúrgicas. Es importante que este apartado sea rellenado sólo con aquella información que pueda ser de utilidad para que podamos recordar el lugar y la fecha en la que experimentamos esa situación, y cómo concluyó. En ocasiones podemos concluir con el seguimiento de un tratamiento o terapia que es importante que nuestro profesional recuerde. También podemos incluir en este apartado las alergias que padecemos (ya sean a alimentos, medicamentos, etc).  
  • Mis medicinas: esta sección sirve para detallar la medicación que normalmente tomamos (este prescrita o no), especialmente en caso que tengamos un tratamiento pautado. Pese a que existe la receta electrónica, llevar este registro nos puede ser de ayuda para recordar el nombre de los medicamentos, las dosis y tomas que hacemos al día, y para qué los tomamos. Por otro lado, puede ser de ayuda para recordar al profesional cuál es nuestra medicación, o si que estamos siguiendo un tratamiento homeopático que puede provocar una interacción con una nueva medicación que nos prescriban. 
  • Mis profesionales: esta sección nos puede ser de ayuda para llevar un registro de qué profesionales nos atienden. Sus nombres y apellidos, teléfono de contacto y centro de salud dónde están. Especialmente si debemos acudir a diferentes especialistas esto puede ser de ayuda para comunicarlo a nuestro profesional sanitario de atención primaria.
  • Dietario: esta sección que tiene el formato de una agenda diaria, semanal, mensual, puede ser de utilidad para llevar un registro diario de cómo nos sentimos, que síntomas experimentamos, si padecemos dolor,  cuál es nuestro nivel de dolor, cuándo realizamos un cambio en nuestra actividad física diaria o en nuestra alimentación dejar constancia de él, o cuando nos hemos saltado una toma de nuestra medicación, poder recordarlo. En ocasiones el dietario puede ser una guía de mucha utilidad para saber si los tratamientos son efectivos, o si estamos siguiendo adecuadamente los mismos. También para identificar nuevos síntomas, y generar una reflexión sobre nuestra salud para que podamos realizar más fácilmente preguntas al profesional. Por último el dietario, puede ser de ayuda para recordar las citas médicas o con enfermería, las pruebas diagnósticas o de seguimiento que tengamos programadas, etc.    La agenda de salud, una vez que este rellenada, es interesante mantenerla actualizada, pero no es necesario llevar un control diario, a no ser que pase algo relevante o excepcional que consideramos de relieve para comentar al profesional. No se trata obsesionarnos con nuestra salud, simplemente ser conscientes de la importancia de manejar nuestra condición de salud, y facilitar información de calidad al profesional sanitario Por último, la agenda de salud podemos realizarla nosotros mismos reutilizando una agenda en papel, o incluso una electrónica, para registrar estos datos anteriormente citados, pero también podemos buscar alguna plantilla de las que existen por Internet y que podemos descargar e imprimir.

¿Cómo puedo lograr hacerme entender y ser entendido?

La participación de los pacientes en su autocuidado implica que adquirir la responsabilidad en tener un estilo de vida saludable y la búsqueda de información acerca de su condición. También en la participación en la toma de decisiones acerca de su cuidado de la salud.  Una participación más activa en la gestión de la condición de salud y cómo manejar las enfermedades crónicas, incluye la implicación de los pacientes en el seguimiento  de la eficacia de los tratamientos y los efectos secundarios, como también adquirir y desarrollar conocimientos, y sugerir tratamientos. La participación de los pacientes requiere de una buena comunicación con el profesional  y que la información que reciban les ayude a entender el diagnóstico, su condición de salud, las diferentes opciones de tratamiento, y cómo llevar un estilo de vida más saludable. Existen 5 consejos de utilidad para facilitar una buena relación con el profesional sanitario: Para los pacientes, la confianza en los profesionales es un requisito esencial para una relación efectiva. La confianza es fruto de una buena comunicación y de la experiencia con el profesional. Hablar abiertamente de aquellos aspectos que nos causan más inquietud, nos acerca a resolver las dudas que tengamos y poder clarificar aquellos lo que nos preocupe. Realizar las preguntas que se tengan sobre la condición de salud, el diagnóstico o el tratamiento con el objetivo de tratar de entender y facilitar posteriormente ser entendido. Dialogar con el profesional de manera sincera y constructiva. Como pacientes conocemos cómo impacta la enfermedad en nuestras vidas. Sin embargo es imprescindible el poder llevar a cabo una comunicación bidireccional eficaz.  El compromiso en el autocuidado es fundamental. Como pacientes la asunción de la propia responsabilidad en el seguimiento de nuestra enfermedad y su manejo, estar vigilantes ante los síntomas, el cumplimiento de los tratamientos y ser proactivos en la relación con el profesional, es crucial.  El seguimiento con el profesional es importante. Especialmente si se padece una enfermedad crónica, el realizar las visitas periódicas programadas y aprovechar las mismas para resolver las dudas que se puedan presentar.

¿Cómo afrontar situaciones difíciles?

Cuando me siento vulnerable Las enfermedades crónicas cuando irrumpen en nuestra vida pueden afectar a nuestros proyectos, calidad de vida, autoconfianza, autonomía, o la imagen que teníamos de nosotros mismos. En ciertos momentos, podemos sentirnos vulnerables, y es por ello importante recuperar nuestra autoconfianza mediante: La identificación de los aspectos que nos causan más inquietud en relación a nuestra condición de salud y su impacto en nuestra calidad de vida. Podemos crear una primera lista con esos aspectos, y a continuación enlistar aquellas cosas que creemos nos pueden ayudar para hacerles frente. Si nos cuesta elaborarla podemos pedir ayuda a nuestro entorno familiar. Compartir aquellos aspectos a los que inicialmente no encontremos ninguna solución con el profesional, puede ser en ocasiones de gran ayuda. Afrontar que en ocasiones no habrá una clara solución para todas las situaciones, pero ser optimista y pedir ayuda, puede ser un primer paso que nos conduzca a sentirnos mejor y estar acompañados.  Adaptar aquellas actividades que nos gustaban realizar a nuestra nueva condición de salud. En ocasiones la enfermedad provoca que debamos realizar una serie de ajustes en nuestra vida, pero sin que ello implique renunciar a ellas. Hacer pequeños planes futuros puede ser positivo para recuperar nuestra autoconfianza. Ayudar a nuestro entorno, siempre que lo deseemos y sea posible, puede incrementar nuestra satisfacción y motivación. Por otro lado, es de utilidad saber si somos unos pacientes empoderados, y tomar acción en la gestión de nuestra salud: ¿Dispongo de un buen conocimiento sobre mi enfermedad que me permite hacer un buen manejo de la misma? [ Sí ] / [ No ] Cuándo tengo una duda sobre el seguimiento de mi enfermedad ¿se la planteo al profesional de salud? [ Sí ] / [ No ] ¿Tengo un papel activo en la gestión de mis síntomas y en su alivio? [ Sí ] / [ No ] ¿Participo activamente en el proceso de toma de decisiones sobre mi tratamiento y plan de cuidados? [ Sí ] / [ No ] En caso de haberse presentado un efecto secundario a un tratamiento ¿lo consulto con mi profesional de salud? [ Sí ] / [ No ] Si ha respondido sí, 4 o más veces, usted es una persona implicada en la gestión de su salud y su autocuidado.   Si ha respondido sí, de 2 a 3 veces, usted es una persona medianamente empoderada en la gestión de su salud, pese a que hay ciertos aspectos a mejorar su participación. Si ha respondido sí, 0 a 1 vez, usted es una persona que no se siente muy involucrada en la gestión de su salud. Recuerde que usted puede tomar acción en la gestión de su salud. Puede sentirse implicado con la complicidad de su profesional sanitario. Solicítele ayuda para ver de qué manera puede implicarse en la gestión de su salud.  Controlando mis emociones Las enfermedades crónicas pueden causar un gran impacto en nuestra vida y las emociones juegan un papel importante. Es por eso que aprender a manejarlas puede ser de ayuda:
  • Conocer nuestras propias emociones, qué situaciones causan estas emociones, así como diferenciar las emociones relacionadas con el enfado o el miedo puede ser ayuda.
  • Identificar las emociones negativas y ponerles freno a tiempo.
  • No culpabilizar a nuestro entorno de cómo nos sentimos.
  • Tratar de sincerarnos sobre cómo nos afectan las enfermedades con nuestro entorno, puede ser un primer paso para conseguir ayuda y lograr encontrar herramientas para hacerles frente.
Afrontando los errores
  • Debido al aumento en la demanda de autocuidado en los pacientes, también ha aumentado la importancia de una comunicación clara entre los profesionales sanitarios y los pacientes. La estancias media en el hospital se han acortado considerablemente, el número de medicamentos recetados ha aumentado sensiblemente, y el aumento de la prevalencia de las enfermedades crónicas en la población, ha provocado que el sistema se haya hecho muy dependiente de la capacidad de los pacientes y sus cuidadores para expresar sus preocupaciones, informar sobre necesidades y responsabilizarse de su autocuidado. Sin embargo, todos estos cambios no han ido acompañados de la adopción de técnicas de comunicación para asegurar la comprensión y optimizar la seguridad del paciente.
  • Los pacientes y sus familias tienen necesidades y preferencias concretas, especialmente, cuando la atención sanitaria recibida ha tenido un final negativo e inesperado. Necesitan que se les diga que algo no ha ido bien y requieren que los profesionales se involucren en la investigación para encontrar las causas y prevenir futuros errores, ya sean producidos por los propios pacientes, como por el propio sistema sanitario.
  • Afrontar los errores producidos durante la atención sanitaria puede ser difícil. Si esto conlleva un impacto emocional es importante buscar ayudar y comunicar a nuestros profesionales y entorno familiar de qué manera ese error puede haber condicionado nuestra vida.

¿Qué puedo hacer en caso de hacer un reclamo?

La mejor opción es dirigirse al servicio de atención al usuario en su centro de salud para conocer los pasos que debe completar para llevarla a cabo. Los instrumentos diseñados para cursar las reclamaciones (ya sean formularios, libros de reclamaciones, etc) facilitan la participación de los ciudadanos, para que cualquier persona natural o jurídica que, en sus relaciones con los Institutos Prestadores de Servicios de Salud, considere que ha sido objeto de desatención, tardanza o cualquier otra anomalía, consecuencia de supuesto mal funcionamiento de los Servicios, pueda denunciarlo en el correspondiente servicio, donde también podrá formular cuantas sugerencias estime oportunas en orden a mejorar la eficacia de tales Servicios. El objetivo de toda reclamación es que esta llegue a los responsables y pongan las medidas necesarias para mejorar la calidad de los servicios prestados. Tambien existen entidades publicas, donde Usted puede hacer efectiva un reclamo o una denuncia mas solida por desatención ò irresponsabilidad de la Institucion de Salud. Puede dirigirse a la Superintendencia Nacional de Salud (Susalud) y al Indecopi.

¿Cómo actuar en función de mi servicio de salud?

En el Hospital Ya sea porque nos tengan que ingresar por una intervención quirúrgica programada o porque tengamos una urgencia médica, es importante que tengamos presente lo siguiente: Antes del ingreso No llevar objetos de valor dinero, es mejor entregarlo a un acompañante para que se haga a cargo. En caso que nos hospitalicen por sorpresa y no estés acompañado durante el ingreso es conveniente ponerlo en conocimiento del personal de enfermería para que nos indiquen qué podemos hacer con esos objetos durante nuestra hospitalización. Llevar la documentación necesaria durante nuestro ingreso, especialmente la tarjeta sanitaria individual y el carnet de identidad o de DNI. Podemos valorar llevar con nosotros alguna prueba diagnóstica. Si es un ingreso programado podemos preguntar al profesional si es necesario llevar con nosotros alguna documentación clínica reciente como resonancias magnéticas (RM), electroencefalograma, TAC, análisis de sangre, etc. En el ingreso Es importante llegar con tiempo respetando al máximo la puntualidad. Podemos hacerlo solos o acompañados de una persona de confianza si así es nuestro deseo. En el servicio de admisiones el centro de salud, nos solicitarán nuestro documento de entidad o tarjeta sanitaria individual, para poder acreditar nuestra identidad e imprimir la pulsera identificativa que llevaremos desde ese momento hasta nuestra alta. Asimismo, se registrará el motivo de hospitalización especialmente en el caso de una emergencia médica, es importante comuniquemos al personal de admisiones nuestro estado de salud o si hay algún aspecto relevante que pueda ser que tengamos que ser atendidos de manera inmediata, por ejemplo si padecemos de:
  • Vómitos continuados.
  • Sufrimos de un dolor de pecho o en el brazo derecho fuerte.
  • Sufrimos de un dolor intenso continuado, El peor que hayamos experimentado.
  • Hemos tenido un episodio de falta de respiración.
  • Hemos sufrido un desvanecimiento.
  • Nos hemos golpeado en la cabeza y tenemos la visión borrosa.
  • Hemos perdido mucha sangre, entre otros aspectos.
Es posible que nos hagan esperar, en función de nuestro estado, en una sala habilitada para ello, antes de atendernos. En caso que se trate de una urgencia médica, es importante no ponernos nerviosos y que mantengamos la calma. Nos van a atender en algún momento, Sin embargo indulgencias los tiempos de espera y no ocasiones largos en función de la gravedad de los pacientes que acuden. Es por eso que es importante ser paciente, y si percibimos que nuestro estado de salud empeora comunicarlo al personal de admisiones para que puedan comunicarlo a los profesionales sanitarios que nos atienden. Durante la hospitalización no debemos tomar otros medicamentos o alimento, sin el consentimiento del personal sanitario responsable de nuestra atención en el centro hospitalario. Es importante consultar si podemos comer algún alimento que nos puedan traer al hospital. Ese utilidad conocer el servicio donde estamos ingresados, el nombre del médico y de la enfermera de referencia. Durante la atención sanitaria, recibiremos la visita Del médico que nos facilitará información sobre nuestra evolución. Si no queremos que nos facilite esta información se lo podemos comunicar. Por otro lado, los profesionales de la información clínica familiares, durante la visita médica, y nunca por vía telefónica, para mantener la privacidad y confidencialidad de tu estado de salud. Si llevamos algún tipo de prótesis, como dentadura, audífono, lentes, etc., es importante ponerlas a buen recaudo para evitar su deterioro o pérdida durante la hospitalización. En caso de producirse una emergencia, si deben seguir siempre las indicaciones del personal del hospital para realizar una evaluación segura y sin riesgo. El uso del móvil debe ser respetuoso, especialmente si le habitaciones compartidas. El permitir descanso de otros pacientes es importante. Por otro lado, es necesario utilizar el móvil únicamente en las zonas en las que estoy permitido, porque en ocasiones pueden interferir con el funcionamiento de algunos aparatos. En el caso de centros hospitalarios que disponga de acceso a la televisión es importante regular adecuadamente volumen para evitar causar molestias y perturbar el descanso otros pacientes. Los centros de salud, habitualmente se aconsejan la visita de niños menores de 12 años, pero no está prohibido, además puede consultarlo con el personal de enfermería. Se prohíbe fumar terminantemente en los centros de salud, tanto dentro como en las puertas de acceso. Durante el alta hospitalaria Será el médico de referencia el que gestione tu alta hospitalaria y la utilizará en función de tu estado de salud. Al recibir el alta, eran instrucciones para que realices ciertos cuidados en tu domicilio y te devolverán toda la documentación clínica aportada previamente o realizada durante el tiempo de ingreso. Si tienes alguna duda con respecto a estas instrucciones, es el mejor momento para preguntar, especialmente si es necesario algún seguimiento médico posterior a la hospitalización, qué medicinas tenemos que tomar, si requerimos de un informe de trabajo social en caso que sea necesario algún apoyo social al alta, la hoja de medicación, con los medicamentos prescritos hasta que se ha visto por tu médico de atención primaria, etc. Es importante no olvidar llevar los informes que te entreguen el alta hospitalaria cuando se acuda al centro de atención primaria. También como pacientes, podemos optar por realizar la alta voluntaria, siempre y cuando no estemos de acuerdo con el tratamiento propuesto profesional sanitario y no exista ningún otro y una vez conocidos y comprendidos los riesgos derivados, en caso de haberlos. En este caso, se debe firmar el documento de alta voluntaria del hospital. En la Consulta de Atencion Primaria Antes de la visita médica Escribe algunas preguntas Escribir las preguntas son las dudas te ayudará a recordarlas cuando estés con el médico. Primero las más importantes. Lleva una agenda Lleva una agenda, libreto calendario para poder apuntar las cosas que te diga el médico y que tengas que hacer; por ejemplo, los días que ha de tomar el medicamento, el día en que tienes que dejar de tomar algún alimento para hacerte una prueba o análisis, o la fecha de la próxima visita. Rellene un dietario Apunta en una agenda, libreta calendario el momento (la fecha) en el que percibe algo importante en relación a su salud, por ejemplo tiene un nuevo síntoma, olvidaste tomar un medicamento, te encontraste mal, etc. así podrás decírselo al profesional sanitario sin equivocarte. Decide quien te acompaña En ocasiones, si se está nervioso ante la visita o ante lo que puede decir profesional de salud, es recomendable ir acompañado de alguien de confianza para que te ayude a plantear preguntas, entender la información que te faciliten y también hacerte compañía. Decide el tipo de ropa que te vas a poner Es importante ir vestido con ropa cómoda, que sea fácil de poner y quitar. Así, si es necesario que el profesional de explore o te tome pensión, no perderás el tiempo desnudándote y diciéndote. Esto es especialmente importante en invierno y cuando se trate de personas que requieren ayuda (niños, ancianos, personas con problemas de movilidad, etc.). En la sala de espera Llega con el tiempo suficiente Es mejor llegar un poco antes de la hora, así podrás prepararte, quitarte la ropa de abrigo, ir al lavabo, etc. Sitúate Una vez en la sala de espera, fíjate en cosas que te ayuden a estar como, por ejemplo: si hay mucha gente esperando, si está el médico titular o es un suplente, si la enfermera pregunta quién de la sala sólo va por recetas, etc. Lleva algo para aprovechar el tiempo y entretenerte mientras esperas. Pasatiempos, una revista o un libro, música pero escúchala a un volumen que te permita oir si te llaman. Relájate Durante la espera, puede ser útil utilizar técnicas de relajación como respirar lenta y profundamente, recordar a los que nos produzca tranquilidad, tararear mentalmente una canción, etc. Repasa la situación Repite para ti mismo lo que vas a decir al médico o enfermera: qué te pasa, desde cuándo y que necesitas. Repasa las notas que puntaste en casa y aprovecha la espera para recordar si hay algo más que debes consultar. Anótalo. Durante la visita médica Explicar-escuchar Se trata de hablar con tu médico y enfermera, y explicarle el motivo de tu visita. Hay que escuchar con atención lo que nos diga. También debe responder con claridad y confianza las preguntas que te haga el profesional de salud, para completar la información. Pregunta si puedes tomar notas Es importante no olvidar nada, por lo tanto, anota lo que necesites recordará en casa. Haz las preguntas necesarias No dejes de preguntar cualquier cosa que te preocupe. Lee las preguntas que escribiste en casa. También puedes pedir que te anote en las cosas importantes, para poder recordarlas después. Próximos pasos Concrete con el médico enfermera es lo que tienes que hacer a continuación (por ejemplo, tomar medicación, pedir hora para que ser una prueba, ir a ver a otro médico, etc.). Repetir-resumir el plan de actuación Cuando esté claro lo que le pasa y lo que tienes que hacer a continuación, repite el médico o enfermera lo que hace entendido para comprobar si falta algo. Qué hacer en caso de dudas Pregunta qué hacer si se te olvida algo o te surge alguna duda cuando estés en casa. Por ejemplo, si se puede llamar a algún teléfono de información, visitar alguna página web u otras alternativas. Recuerda concretar con tu profesional los próximos pasos a seguir, por ejemplo: tomar la medicación,, pedir hora para una nueva visita con tu médico o enfermera, pedir una derivación a un médico especialista o para realizar una prueba de Gnóstica, entre otros. Si pides el profesional que no te aquellos consejos o indicaciones más importantes, para no olvidarse, es importante que las less o repitas las indicaciones cuando aún te encuentres dentro de la consulta, por si es necesario aclarar algo antes de salir. Al salir de la consulta Programa la siguiente visita Una vez finalizada la consulta, antes de irte del centro, que pedir hora para el médico otro personal, programar alguna prueba o análisis y si es necesario preparar algo para esta visita o prueba. Recoger la documentación necesaria Repaso si hay que solicitar algún documento o papel antes de abandonar el centro (para hacer una prueba o análisis, para ir a otro médico o profesional, un certificado, etc.).

¿Cómo puedo compartir mis experiencias con otras personas?

Sincerarse y hablar abiertamente no siempre es una tarea fácil, especialmente si no lo hemos hecho habitualmente. Explicar al profesional sanitario cómo nuestra enfermedad nos afecta o qué aspectos nos preocupan más de la misma puede ser difícil. Es por eso que podemos empezar contándole detalles significativos relacionados con nuestra salud como por ejemplo:
  • Qué síntomas nos cuesta más controlar.
  • Qué dificultades hemos encontrado para seguir un tratamiento.
  • Qué hábitos nos cuestan más cambiar y por qué.
  • Qué aspectos sobre nuestra condición nunca hemos tenido claros y de los que nos gustaría disponer de mayor información (para ello es útil hacer una pequeña lista).
Recuerde que con el tiempo disponible en la consulta, es positivo consultar previamente con el profesional si dispone algo de tiempo para que podamos exponerle alguna de nuestras dudas o preocupaciones. Por otro lado recuerde que puede compartir sus experiencias con su entorno familiar o de amistades, o con otras personas que tienen su condición de salud, a través de asociaciones de pacientes, grupos de ayuda mutua, etc. dado que en ocasiones puede ser de ayuda para:
  • Compartir dificultades
  • Conocer recursos y servicios que pueden estar a su disposición
  • Encontrar solución a problemas frecuentes
  • Buscar apoyo mutuo.
  • Ayudar a otras personas
  • Distraerse hablando de otros temas no directamente relacionados con su enfermedad

¿Qué aspectos son importantes cuando viajo?

Viajar puede ser una actividad que nos aporte no sólo la oportunidad de relajarnos y descansar, sino también conocer otros lugares y desconectarnos de los problemas diarios. Sin embargo cuando se sufre de una enfermedad crónica es importante tener presente una serie de consejos y que pidamos consejo al profesional sanitario de otros aspectos a tener en cuenta:   
  • Preparar el viaje con antelación para que tengamos el mínimo posible de imprevistos.
  • Asegurarse antes de viajar, que no tenemos pendiente ninguna prueba que coincida con el viaje. 
  • Contar con el visto bueno previo del profesional.
  • Consultar si es necesario realizar alguna vacunación previa con al menos un mes y medio de antelación para garantizar la inmunización adecuada.
  • No realizar cambios en su medicación antes de un viaje, sin conocer si la nueva medicación puede provocar algún efecto secundario. Ponga en conocimiento de su profesional si va a realizar un viaje para que lo tenga presente.
  • Informarse sobre las complicaciones que pueden derivarse del viajar en transportes como el aéreo.
  • Solicitar un informe médico a su profesional de salud  que indique su condición/es crónica/s,  y la medicación que tiene prescrita (incluyendo el principio activo) y cualquier equipo necesario para controlar la enfermedad (especialmente en el caso de las enfermedades respiratorias). 
  • Buscar si la empresa que le provee de asistencia médica disponer de cobertura en el lugar dónde se traslade. 
  • Consultar qué coberturas puede acceder en el lugar dónde viaje.
  • Se recomienda suscribir un seguro privado, en el caso de viajar a un país extranjero, y allí sea necesario recibir asistencia sanitaria por una urgencia vital, para solicitar el abono de los gastos ocasionados por la vía del Reintegro de Gastos, en el Servicio de salud o compañía de seguros.
  • Solicitar asesoramiento para preparar la medicación (por ejemplo llevar envases originales en el equipaje de mano y realizar una copia de las recetas, asegurarse calcular la cantidad suficiente de medicamentos para todo el viaje, además de extra en caso de retrasos inesperados). 
  • En caso de cambiar de zona horaria tener presente el tiempo transcurrido. Puede solicitar ayuda a su profesional sanitario para calcularlo. 
  • Recordar las interacciones entre medicamentos, y discuta con su profesional qué medicación podría tomar durante su viaje si requiere tomar un antidiarreicos, para el estreñimiento, etc.
  • Solicitar al profesional elaborar un plan de salud con instrucciones claras de cómo actuar ante problemas que puedan presentarse  o agudizaciones de su enfermedad.
  • Prever llevar un distintivo de alerta médica o alergia que ayude a su atención durante su viaje.
  • Mantenerse bien hidratado
  • Usar ropa holgada
  • Caminar y estirar las extremidades inferiores y superiores a intervalos regulares durante los viajes de larga distancia.

Derechos de los Pacientes

DECLARACIONES NACIONALES
DECLARACIONES INTERNACIONALES

Recursos adicionales

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